No se trata de “contratar mucho”, sino de contratar bien: RC profesional, baja laboral, multirriesgo, ciberriesgo según sector.
Ser autónomo ya es bastante deporte de riesgo como para, encima, dejar flancos abiertos por una póliza mal planteada.
Si alguien te reclama por un error o daño, la RC es la barrera entre “molestia” y “problema serio”.
Si dejas de facturar, el golpe es inmediato. Ajusta:
Cubre incendio, agua, robo, daños eléctricos y RC del local.